Producción mercantil simple

La producción mercantil simple[nota 1]​ (en alemán: einfache Warenproduktion, también traducido como producción simple de mercancías[2]​) es un término acuñado por Friedrich Engels en 1894 cuando recopiló y editó el tercer tomo de El Capital de Karl Marx.[3][4]​ El término se refiere para describir las actividades productivas en las condiciones de lo que Karl Marx habría llamado el "intercambio simple" o la "circulación simple" de mercancías, donde los productores independientes comercializan sus propias mercancías para obtener otras mercancías a cambio (con circuito comercial M-D-M).[nota 2]

"La producción mercantil simple se basaba en la propiedad privada individual de los medios de producción y en el trabajo individual [...] Las condiciones de producción de cada productor simple de mercancías eran diferentes y el tiempo de trabajo individual empleado en producir el mismo tipo de mercancía también difería. Pero el mismo tipo de mercancía sólo podía venderse al mismo precio en el mercado. Esto dio lugar a la polarización, es decir, un pequeño número de personas podía poseer una gran cantidad de mercancías y dinero que se convertían en capital, mientras que un gran número de personas quebró y tuvo que vender su fuerza de trabajo. Esta polarización de los simples productores de mercancías al final de la sociedad feudal proporcionó las condiciones para el surgimiento de las relaciones de producción capitalistas".[5]

Según Marx y Engels, la producción y el comercio simples de mercancías existieron durante milenios antes del advenimiento del capitalismo.[6]​ Este tipo de producción fue el germen del modo de producción capitalista y "floreció particularmente entre los siglos XIII y XVI en los Países Bajos, el norte de Italia y más tarde en la Gran Bretaña (y en menor grado en Japón antes de la revolución Meiji)".[7]

Tanto Marx como Engels afirmaron explícitamente que la ley del valor[nota 3]​ se aplicaba también al "intercambio simple", y que esta ley es modificada (o, como Marx dice a veces, "invertida") por el modo de producción capitalista cuando todos los insumos y productos de la producción (incluidos los medios de producción y la fuerza de trabajo) se convierten en mercancías comerciables. Para explicar este largo proceso histórico, Marx y Engels adoptaron un enfoque matizado. No argumentaron crudamente que las categorías económicas sólo pueden ser "categorías transhistóricas" o "categorías específicas de un período histórico". En cambio, argumentaron que las categorías económicas pueden evolucionar, y de hecho lo hacen, de una época histórica a la siguiente, junto con la evolución de las relaciones sociales que expresan (véase: Método lógico-histórico).[8][9]​ Las continuidades coexistieron con las discontinuidades. El reto consistía en comprender dialécticamente cómo las nuevas relaciones económicas podían evolucionar a partir de las antiguas, conservando parte de su contenido, perdiendo parte de su contenido y también obteniendo un contenido completamente nuevo.[cita requerida]

"De la misma manera que el plusvalor y el capital surgen lógicamente de un análisis del valor y del valor de cambio, así también el modo capitalista de producción surge históricamente del crecimiento de la producción de mercancías: sin la producción simple de mercancías el capitalismo no puede empezar a existir."[7]

Sin embargo, esta interpretación no es aceptada por todos los marxistas, algunos de los cuales consideran que los mercados capitalistas funcionan de una manera completamente diferente a los mercados precapitalistas.[10]​ Actualmente la interpretación de Engels ha sido criticada por ser inconsistente en con la crítica económica de Marx.[11]​ Algunos creen que los mercados capitalistas funcionan de una "manera totalmente diferente" a los mercados precapitalistas, o creen que la ley del valor se aplica solo al capitalismo industrial, y no a los sistemas de mercado que precedieron al capitalismo industrial.[12]​ Engels pareció observar que la mercancía de la que se trata en el primer tomo de El Capital existe "durante todo el período de la producción simple de mercancías, es decir, hasta el momento en que sufre una modificación por la entrada de la forma capitalista de producción".[3][13]​ Engels pretendía dar una explicación coherente de la evolución y el desarrollo de la economía de mercado desde sus comienzos simples hasta las complejidades de los mercados capitalistas modernos, pero algunos argumentan que ignora la transformación de las relaciones de producción involucradas. Por otra parte, se puede leer en El Capital que Marx tiene en mente la mercancía producida capitalistamente: "La riqueza de las sociedades en las que domina el modo de producción capitalista se presenta como un enorme cúmulo de mercancías".[14]

En este contexto, las interpretaciones de Marx pueden dividirse en dos grupos. El primer grupo cree que Engels estaba equivocado y Marx analiza la lógica del capital.[15]​ Este grupo incluye sobre todo a los seguidores y representantes de la llamada Nueva lectura de Marx.[13][16]​ El otro grupo afirma que la ley del valor de Marx se aplica tanto a la producción de mercancías simple como a la capitalista. “En la transición de la forma [...] simple a la forma específicamente capitalista de producción de mercancías, la primera no colapsa. Permanece con un significado cambiado, se modifica, se desarrolla más y se enriquece con cosas nuevas”.[17]

Fuentes textuales del concepto

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Adam Smith argumentó que la ley del valor se impone en un "estado rudo y primitivo de la sociedad".

En La riqueza de las naciones (1776), el economista clásico Adam Smith introduce el concepto de producción simple de mercancías de la siguiente manera:

"En aquel estado rudo y primitivo de la sociedad que precede tanto a la acumulación del capital como a la apropiación de la tierra, la proporción entre las cantidades de trabajo necesarias para adquirir los diversos objetos es la única circunstancia que proporciona una regla para intercambiarlos [...] En ese estado de cosas todo el producto del trabajo pertenece al trabajador, y la cantidad de trabajo usualmente empleada en conseguir o producir cualquier mercancía es la única circunstancia que regula la cantidad de trabajo que con ella debería normalmente poderse comprar o dirigir o intercambiar."[18]

Smith escribe que en ese "estado rudo" de la sociedad no hay división del trabajo y "el comercio es limitado y la gente no tiene ninguna razón para ahorrar o acumular excedentes para el intercambio".[19]​ A continuación, Smith contrasta la producción simple de mercancías con la producción capitalista, que implica trabajo asalariado:

"Tan pronto como el capital se haya acumulado en las manos de personas concretas, algunas de ellas naturalmente lo emplearán en poner a trabajar a gentes laboriosas, a quienes suministrarán con materiales y medios de subsistencia, para obtener un beneficio al vender su trabajo o lo que su trabajo incorpore al valor de los materiales. (…) No habría tenido [el empleador] interés en emplearlos [a sus trabajadores] si no esperase de la venta de su trabajo algo más de lo suficiente para reemplazar su capital; y no estará interesado en emplear un capital mayor, antes que uno menor, a no ser que sus beneficios guarden alguna proporción con la cuantía de su capital."[18]

En un análisis y una crítica de la teoría del valor de Adam Smith, Karl Marx da de manera similar una breve descripción de la producción simple de mercancías (aunque no usó esa terminología):

"Supongamos que todos los trabajadores son productores de mercancías, y no sólo producen sus mercancías, sino que también las venden. El valor de estas mercancías está determinado por el tiempo de trabajo necesario que contienen. Por lo tanto, si las mercancías se venden a su valor, el obrero compra con una mercancía, que es el producto de doce horas de trabajo, otras doce horas de trabajo en forma de otra mercancía, es decir, doce horas de trabajo que se incorpora a otro valor de uso. El valor de su trabajo es, pues, igual al valor de su mercancía; es decir, es igual al producto de doce horas de trabajo. El vender y comprar, en una palabra, todo el proceso de intercambio, la metamorfosis de la mercancía, no cambia nada en esto. Sólo altera la forma del valor de uso en que aparece este tiempo de trabajo de doce horas. El valor del trabajo es, por lo tanto, igual al valor del producto del trabajo".[20]

Con esta exposición histórica, que "sería un complemento valioso para El capital", Friedrich Engels pretende responder en su prefacio de 1894 a El capital, tomo III al aparente abandono de Marx a la ley del valor en favor de otro principio de determinación de precios.[11]

"... al comienzo del Volumen 1... Marx toma como presupuesto histórico la simple producción de mercancías, y sólo más tarde, partiendo de esta base, pasa al capital... Él prosigue... de la simple mercancía y no de una forma conceptual e históricamente secundaria, la mercancía tal como ya ha sido modificada por el capitalismo".[21]

Esta interpretación de Engels seguía de cerca lo que el propio Marx afirmaba en sus manuscrito de 1864, titulados Resultados del proceso inmediato de producción:

"La mercancía que emerge de la producción capitalista es diferente de la mercancía con la que comenzamos como elemento, condición previa de la producción capitalista. Comenzamos con la mercancía individual, considerada como un artículo autónomo en el que se objetiva una cantidad específica de tiempo de trabajo y que, por lo tanto, tiene un valor de cambio de una cantidad determinada. (...) La mercancía individual considerada como el producto, el componente elemental real del capital que se ha generado y reproducido, difiere entonces de la mercancía individual con la que comenzamos, y que considerábamos como un artículo autónomo, como la presuposición [Voraussetzung] de la formación de capital.[22]

Sin embargo, podría decirse que la interpretación de Engels no coincidía completamente con lo que Marx dijo sobre su propio enfoque. En sus Notas sobre Wagner (1879), Marx dijo sobre su análisis de la forma mercancía en El capital, tomo I que:

De lo que procedo es de la forma social más simple en que se presenta el producto del trabajo en la sociedad contemporánea, y ésta es la "mercancía". Esto lo analizo, inicialmente en la forma en que aparece".[22]

Aquí Marx afirma claramente que en el primer capítulo de El capital, tomo I, hablaba de la mercancía como el objeto de comercio más simple "en la sociedad contemporánea", y no de una mercancía simple en la sociedad precapitalista. El punto es que cuando Marx analiza por primera vez una mercancía como tal (como una categoría muy simple de comercio), no tiene en cuenta cómo se produce exactamente la mercancía y cómo se comercializa específicamente. Se limita a examinar la mercancía (en sus propias palabras) "como un artículo autónomo", como una cosa separada tal como aparece observablemente en una relación comercial cotidiana, sin introducir todo tipo de suposiciones sobre cómo y dónde se originó, o para qué se utilizará. Dicho de otro modo, Marx está hablando de circulación simple de mercancías, no de producción simple de mercancías, aunque la primera podría suponer la segunda (el simple intercambio de una mercancía podría estar precedido por diferentes formas de producirla).[23]

En su postfacio de 1895 Apéndice y notas al tomo III de El Capital, Friedrich Engels elabora el concepto de producción mercantil simple de la siguiente manera:

"En pocas palabras: la ley marxiana del valor tiene vigencia general en la medida en que tienen vigencia las leyes económicas durante todo el período de la producción mercantil simple, es decir hasta el momento en que esta experimenta una modificación por el establecimiento de la forma capitalista de producción. Hasta entonces, los precios gravitan hacia los valores determinados por la ley de Marx y oscilan en torno a esos valores, de modo que, cuanto más plenamente se desarrolle la producción mercantil simple, tanto más coincidirán dentro de los límites de diferencias desdeñables los precios medios con los valores durante prolongados períodos, no interrumpidos por perturbaciones violentas externas. Por consiguiente, la ley marxiana del valor tiene vigencia económica general por un lapso que se extiende desde el comienzo del intercambio que transforma los productos en mercancías hasta el siglo XV de nuestra era. Ahora bien: el intercambio de mercancías data de una época situada antes de cualquier historia escrita, que en Egipto nos remonta por lo menos a tres mil quinientos o acaso cinco mil años, y en Babilonia a cuatro mil, y quizá seis mil años antes de nuestra era; por lo tanto, la ley del valor estuvo en vigencia durante un período de cinco a siete milenios".[3]

Una vez más, Engels se basó en (y hace referencia) a lo que el propio Marx había dicho, en el capítulo 10 de El Capital, tomo 3 (sobre la igualación de las tasas de ganancia por la competencia):

"Por lo tanto, el intercambio de mercancías a sus valores o aproximadamente a sus valores requiere un estadio muy inferior que el intercambio a precios de producción, para el cual es necesario determinado nivel de desarrollo capitalista... Aun prescindiendo del hecho de que los precios y su movimiento son regidos por la ley del valor, es totalmente apropiado considerar los valores de las mercancías no sólo teóricamente, sino también históricamente, como el prius [lo previo, el antecedente] de los precios de producción. Esto tiene vigencia para casos en los que los medios de producción pertenecen al trabajador, y tal circunstancia se da, tanto en el mundo antiguo como en el moderno, en el caso del campesino propietario de la tierra que trabaja por sí mismo y en el del artesano. Ello también coincide con nuestra opinión, anteriormente expresada, de que la transformación de los productos en mercancías se origina por el intercambio entre diversas entidades comunitarias, y no entre los miembros de una misma comunidad. Así como esa tesis se aplica a ese estado de cosas primigenio, también tiene vigencia para condiciones posteriores, fundadas en la esclavitud y la servidumbre, y para la organización corporativa del artesanado, mientras los medios de producción fijados en cada ramo de la producción sólo son difícilmente trasmisibles de una esfera a la otra, y las diversas esferas [...], por consiguiente, guardan entre sí una relación que [...] es como la que existe entre países extranjeros o entidades comunitarias comunistas."[3]

Orígenes y desarrollo histórico

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El "intercambio simple" de productos reproducibles y transportables (como alimentos, adornos, cerámicas, pieles, telas, ropa, herramientas, utensilios y armas) es tan antiguo como la historia del comercio mismo, desde en la medida en que ha progresado desde la aparición del trueque de valores de uso de acuerdo con la costumbre cultural,[24][25]​ hasta el intercambio utilizando una mercancía patrón de valor (véase El capital, tomo I. Capítulo 1: La Mercancía).[26]

Pintura rupestre antigua que muestra el comunismo primitivo.

Durante la Edad de Piedra, las sociedades de cazadores-recolectores constituían sociedades comunistas primitivas, donde no existía la propiedad privada ni la división del trabajo y se producía lo que se consumía.

"[La ley del valor] la limitaría históricamente, subrayando que es válida para el grado de evolución económica de la sociedad en la que sólo se ha podido y se puede hablar de valor, para las formas de la sociedad en que existe el cambio de mercancías, es decir, una producción mercantil; el comunismo primitivo no conocía el valor".

El intercambio simple comenzó cuando los productores en una simple división del trabajo (por ejemplo, agricultores, cazadores, recolectores y artesanos) intercambiaron excedentes para satisfacer sus propias necesidades, con el objetivo de obtener otros productos de igual valor, para su propio uso. En palabras del propio Marx:

"En la existencia del producto como mercancía intervienen determinadas condiciones históricas. (…) La aparición de los productos como mercancías exige un nivel de desarrollo de la división del trabajo dentro de la sociedad tal que la separación entre el valor de uso y el valor de cambio, separación que comienza primero con el trueque, ya se ha completado. Pero tal grado de desarrollo es común a muchas formaciones económicas de la sociedad [ökonomischer Gesellschaftsformationen], con las características históricas más diversas. Si pasamos a considerar el dinero, su existencia implica que se ha alcanzado una etapa definida en el desarrollo del intercambio de mercancías.[27]
Tablilla de barro babilónica con texto cuneiforme que documenta las actividades de un comerciante con productos de Egipto y Líbano (551 a. C.).
Escribas en el Antiguo Egipto registrando mercancías. Inscripción en una tumba en Saqqara.

Klaus Müller intentó presentar sobre la base de la literatura etnográfica y de historia económica el proceso histórico del desarrollo de las formas de valor y complementar la presentación lógica de Marx en el capítulo 1 de El Capital con un análisis concreto-empírico.[28]​ En el Neolítico, es decir, entre el 10.000 y el 2.000 a. C., los primeros elementos de la producción de mercancías se desarrollaron a partir del intercambio de productos, acompañado de la afirmación de la forma de valor general. Siguió la producción simple de mercancías y los primeros elementos del capital. A partir del año 2.500 a. C. aproximadamente, se estableció la forma dineraria.[29][30]

Comerciante de especias en Núremberg. Manuscrito de 1453.

A través de la experiencia del comercio regular y la competencia, se establecieron valores de cambio normales para los productos, que reflejan una economía de tiempo de trabajo y una estructura de costos de producción. Los simples productores de mercancías pueden aspirar simplemente a comerciar con sus productos o servicios para obtener otros productos de valor equivalente, o pueden, en circunstancias favorables, aspirar a obtener un beneficio. Podrían vender sus productos o servicios al consumidor final, o a un intermediario como un comerciante. La simple producción de mercancías y el simple intercambio son compatibles con muchas relaciones diferentes de producción e intercambio van desde el trabajo por cuenta propia en el que el productor es dueño de sus propios medios de producción y trabajo familiar (doméstico), hasta las formas de esclavitud, peonaje, trabajador no abonado y servidumbre.[31]

Llamamos pequeña producción mercantil a aquella organización económica en la que prevalece la producción para el cambio, y los productores que son dueños de sus condiciones de producción. Aunque haya habido formas múltiples de pequeña producción mercantil, especialmente en la Antigüedad y en el seno del modo de producción asiático, la pequeña producción mercantil conoció su principal desarrollo entre el siglo XIV y el XVI en Italia del norte central y en los Países Bajos del sur y del norte, viéndose la desaparición de la servidumbre en estas regiones y en estas épocas; y de hecho los propietarios de las mercancías que se encontraban en el mercado eran, a grandes rasgos, libres e iguales, más o menos, en derechos.

Desde los comienzos de la época burguesa en la Europa del siglo XV, el alcance y el alcance de la producción de mercancías comenzaron a crecer gradualmente, aunque a veces este proceso se vio interrumpido por guerras, enfermedades epidémicas y desastres naturales. Sólo con el crecimiento del trabajo asalariado libre se generaliza la producción de mercancías (verallgemeinert) a la mayor parte de la economía, y se integra plenamente en los mercados nacionales e internacionales. Obviamente, este crecimiento del mercado también requería instituciones, convenciones y reglas, para que los burgueses competidores pudieran resolver sus disputas comerciales de manera justa y eficiente, sin destruir los mercados y destruir los medios de vida de las personas; a través del aprendizaje de la experiencia, así como de la invención y la adopción generalizada de nuevas ideas, una "cultura de mercado" evolucionó gradualmente para hacerlo posible.[33]​ La sociedad civil no podía ser "civilizada" si los burgueses desafiaban toda religión y autoridad, y resolvían sus disputas comerciales robando, agrediendo físicamente y matándose unos a otros.

En los albores de la época burguesa en la historia, muchos de los primeros asentamientos coloniales en tierras extranjeras involucraron a una gran mayoría de productores autónomos, que cultivaban sus propias tierras o trabajaban como artesanos (por ejemplo, colonias de colonos en América del Norte, Argentina, Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda). Marx era muy consciente de ello, y observó irónicamente que en las colonias "el régimen capitalista tropieza constantemente con el obstáculo que presenta el productor, que, como propietario de sus propias condiciones de trabajo, emplea ese trabajo para enriquecerse a sí mismo en lugar del capitalista"[34]​).

"A mediados de 1600... Alrededor de tres cuartas partes de los colonos [en América] eran agricultores. (…) La mayoría de los agricultores eran propietarios de sus tierras. Para fomentar la inmigración, los colonos a menudo recibían tierras gratuitas o casi gratuitas. La tierra estaba fácilmente disponible a precios bajos (...) La mayoría de los inmigrantes y los colonos nativos disfrutaron de amplias oportunidades para adquirir propiedades. Al terminar los términos del contrato, en promedio de cuatro años de duración, los sirvientes a menudo recibían parcelas de tierra en las que comenzar sus vidas como hombres libres".[35]

Se estima que la proporción de los primeros colonos americanos que trabajaron como artesanos fue de entre el 10% y el 18%.[36]​ Por lo tanto, la gran mayoría de la fuerza laboral en ese momento (hasta aproximadamente el 93%) no consistía en empleados asalariados, sino en agricultores y artesanos independientes que se dedicaban a la producción de productos básicos.[37]​ Los esclavos africanos importados "trabajaban principalmente en las plantaciones de tabaco, arroz y añil de la costa sur, desde las colonias de la bahía de Chesapeake en Maryland y Virginia hasta el sur de Georgia".[38]​  Antes de 1660, pocos plantadores de Virginia poseían esclavos. En 1675 el uso de esclavos era común, y en 1700 los esclavos reemplazaron en gran medida a los sirvientes contratados. "Con abundante tierra y mano de obra esclava disponible para cultivar un cultivo lucrativo, los plantadores del sur prosperaron y las plantaciones de tabaco basadas en la familia se convirtieron en la norma económica y social".[39]

Granja colectiva koljós soviética (1938).

Las tecnologías utilizadas por un simple productor de mercancías pueden ser características de un modo de producción específico, pero la producción mercantil simple como tal no es específica de ningún modo de producción en particular, y puede encontrarse junto a (o articularse con) muchos modos diferentes de producción, con diversos grados de sofisticación. No implica necesariamente que todos los insumos o productos de la actividad productiva en la economía local sean mercancías comercializadas en los mercados. Por ejemplo, los simples productores de mercancías podrían producir algunos productos para su propia subsistencia y para su propio uso en sus propias tierras, mientras comercian con otra parte de sus productos. Pueden comprar o intercambiar algunas herramientas y equipos, pero también fabrican algunas herramientas y equipos ellos mismos.[40]​ La producción simple de mercancías sigue ocurriendo en las sociedades capitalistas, especialmente en los países en desarrollo.[41]

En el sistema agrícola cooperativo de la Unión Soviética, a los miembros del koljós se les permitía cultivar pequeñas parcelas de tierras agrícolas privadas, criar algo de ganado y vender ellos mismos sus productos.[42]

De la producción mercantil simple a la producción capitalista

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La transformación a gran escala de la producción mercantil simple en producción capitalista basada en el trabajo asalariado de los empleados ocurrió sólo en los dos últimos siglos de la historia de la humanidad. Está precedido por el fuerte crecimiento del comercio mercantil, apoyado por financieros que obtienen rentas, ganancias e intereses del proceso. Los comerciantes no sólo actúan como intermediarios entre productores y consumidores, sino que también integran cada vez más producción en una economía de mercado. Es decir, cada vez se produce más con fines comerciales y no para uso propio. El resultado inicial se conoce como "capitalismo mercantil", que floreció en las ciudades de Europa occidental en los siglos XVII y XVIII.

La progresiva conversión de la población, sobre todo de la campesina, al proletariado, y la formación por un lado del mercado interior, y por el otro la acumulación y concentración de grandes riquezas, y la creación al mismo tiempo del mercado exterior, especialmente por efecto de las guerras comerciales y de la política colonial, fueron circunstancias que a partir del siglo XV coincidieron en la Europa occidental y transformaron progresivamente toda la producción en producción mercantil y la producción mercantil simple en capitalista. Las dispersas pequeñas empresas de los labradores y artesanos fueron lentamente desplazadas y aniquiladas, para dar lugar a las grandes empresas capitalistas.
Durante los siglos XVII y XVIII, simultáneamente con la expansión del sistema doméstico o descentralizado de industria a gran escala, aparecieron las manufacturas. Se trataba de empresas capitalistas centralizadas, más o menos a gran escala. La manufactura se diferenciaba del sistema doméstico en que los trabajadores no trabajaban solos en casa, sino en un único local creado por el empresario. Se distinguía de la fábrica posterior por el predominio del trabajo manual y la ausencia de cualquier aplicación de maquinaria.

Originalmente, la producción para la venta en el mercado coexistía con la producción de subsistencia (véase también economía natural). Eso continuó durante milenios hasta que la urbanización, el comercio mercantil y la industrialización comenzaron a despegar. A lo largo de los últimos seis siglos, la participación de la producción de productos básicos en la producción total creció cada vez más, junto con el crecimiento de la productividad y el crecimiento de la población. Creció vertiginosamente en los siglos XIX y XX, hasta que la producción para el mercado representó la mayor parte del valor total de la producción en la mayoría de los países.[45]​ La circulación o producción mercantil simple terminó "cuando la manufactura (categoría desarrollada por Isaak Rubin para describir la división del trabajo capitalista antes de la revolución industrial) fue transformado por el crecimiento del capital fijo a través de la revolución industrial en un modo de producción general plenamente capitalista".[46]

Sin embargo, la transformación de una producción mercantil simple a una producción capitalista que acompaña a la industrialización requiere cambios profundos en las relaciones de propiedad, porque debe ser posible comerciar libremente con los medios de producción y la fuerza de trabajo (los factores de producción). Sólo cuando ese comercio sea posible, podrá reorganizarse toda la producción para ajustarla a los principios comerciales. Marx describe la sociedad capitalista como "una sociedad donde la forma de mercancía es la forma universal del producto del trabajo, por lo que la relación social dominante es la relación entre los hombres como poseedores de mercancías".[47]: 152 Sostiene que "la época capitalista se caracteriza... por el hecho de que la fuerza de trabajo, a los ojos del propio trabajador, toma la forma de una mercancía que es su propiedad; su trabajo, en consecuencia, toma la forma de salario". trabajo... sólo a partir de este momento la forma mercantil de los productos del trabajo se vuelve universal."[47]: 274 Así, "...a partir del momento en que se produce una libre venta, por parte del propio trabajador, de la fuerza de trabajo como mercancía... de ahí en adelante... la producción de mercancías se generaliza y se convierte en la forma típica de producción".[47]: 733 

En la producción mercantil simple la propiedad privada era consecuencia y resultado del trabajo. El trabajador era propietario de sus medios de producción y de sus productos. La producción capitalista separa al trabajo de la propiedad. El trabajador deja de ser propietario de su producto. Al contrario, los medios de producción y los productos pertenecen ahora al que no trabaja. La transformación de la producción en producción social capitalista lleva en sí la transformación de los no trabajadores en dueños de todas las riquezas, y de los trabajadores en hombres privados de bienes.

Para ello, es necesario superar muchas restricciones legales, políticas, religiosas y técnicas impuestas al comercio. La unificación de un "mercado interno" entre personas de un país que hablan el mismo idioma estimuló típicamente ideologías nacionalistas. Pero dependiendo de los sistemas sociales existentes, la transformación podría ocurrir de muchas maneras diferentes. Sin embargo, normalmente ha implicado guerras, violencia y revoluciones, ya que la gente no estaba dispuesta a regalar bienes, derechos e ingresos que antes tenían. La propiedad comunitaria, las parcelas de tierra heredadas, la propiedad de órdenes religiosas y la propiedad estatal tuvieron que ser privatizadas y fusionadas para convertirse en activos comercializables en el proceso de acumulación de capital. La ideología de la burguesía en ascenso típicamente enfatizaba los beneficios de la propiedad privada con el propósito de crear riqueza y laboriosidad.

Por capitalismo se entiende la etapa de desarrollo de la producción mercantil en la cual no sólo los productos del trabajo humano, sino la misma fuerza de trabajo del hombre se trasforma en mercancía. [...] (L)a trasformación de la economía mercantil en economía capitalista [...] se realiza debido a que los productores individuales, al producir cada uno aisladamente sus mercancías para el mercado, se colocan en posición de competidores: cada uno trata de vender más caro y comprar más barato, lo cual necesariamente da por resultado el afianzamiento del fuerte y la caída del débil, el enriquecimiento de la minoría y la ruina de la masa, que conduce a la trasformación de los productores independientes en obreros asalariados, y de muchos establecimientos pequeños en unas pocas empresas grandes.

Marx se refiere a este proceso como acumulación originaria de capital, un proceso que continúa particularmente en los países en desarrollo hasta el día de hoy. Por lo general, los productores de la tierra que antes eran independientes se proletarizan y migran a los centros urbanos en busca de trabajo de un empleador. En el capitalismo estas relaciones de producción han quedado tan enajenadas que el valor "está tan profundamente oculto que nuestros economistas pueden negar tranquilamente su existencia" (véase: Economía vulgar).[50]

En la producción simple de mercancías, los valores eran el centro de gravedad en torno al que oscilaban los precios. Pero en la producción capitalista no se trata simplemente de obtener a cambio de la masa de valor lanzada a la circulación en forma de mercancías una masa de valor igual bajo otra forma distinta —bajo forma de dinero o de otra mercancía diferente—, sino que se trata de sacar del capital invertido en la producción la misma plusvalía o la misma ganancia que cualquier otro capital de la misma magnitud o en proporción a su magnitud, cualquiera que sea la rama de producción en que se invierta; se trata, por tanto, por lo menos como mínimo, de vender las mercancías por sus precios, precios que arrojan la ganancia media, es decir, por sus precios de producción. Bajo esta forma, el capital cobra conciencia de sí mismo como una potencia social en la que cada capitalista toma parte en proporción a la participación que le corresponde dentro del capital total de la sociedad”.

Sin embargo, la producción mercantil simple continúa ocurriendo a gran escala en la economía mundial, particularmente en la producción campesina. También persiste dentro de las economías capitalistas industrializadas en forma de autoempleo por parte de productores libres. Las empresas capitalistas a veces subcontratan servicios especializados a productores autónomos, quienes pueden producirlos a un costo menor o proporcionar un producto superior.

Modelización de la producción simple de mercancías

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En algunas escuelas de economía marxista, la producción mercantil simple se refiere a un modelo de economía hipotética (o una "sociedad imaginaria") utilizado por los economistas para interpretar algunas de las ideas de Karl Marx sobre las leyes económicas que rigen el desarrollo del comercio de mercancías.[nota 4]​ El modelo es solo un experimento mental para identificar algunas implicaciones cuantitativas de la producción comercial y el comercio. En esta sociedad, se supone una economía de mercado en la que todos los productores son individuos independientes que poseen y operan sus propios medios de producción (incluidos la capacidad de trabajar), y que comercian con sus propios productos. Nadie es un proletario que vende su fuerza de trabajo a otro. En cambio, cada uno trabaja por cuenta propia. Según Michio Morishima:

"En una sociedad así, no hay capitalistas y, por lo tanto, no hay explotación de los trabajadores por parte de ellos; los precios o relaciones de cambio entre las mercancías deben ser, en el estado de equilibrio, iguales a los valores relativos, siempre que los factores primarios de producción distintos del trabajo sean todos libres. Es cierto que las relaciones de cambio reales en el mercado pueden diferir de los valores relativos [del trabajo] (...) [pero] el precio de mercado se establecerá en última instancia en la relación de cambio de equilibrio, que es igual al valor relativo [del trabajo]".[52]

En la "economía mercantil simple", la división social del trabajo no desarrollada, el trabajo asalariado no está generalizada y la distinción entre el sector primario y del secundario es inmadura. Pavel Maksakovsky describe que la economía mercantil simple "no tiene una dinámica cíclica" y "la crisis sólo se vuelve real cuando el valor, conservando aún su forma y significado originales, también crece hasta convertirse en capital: una nueva relación de producción".[44]​ Esta economía mercantil simple se caracteriza por estas tres cualidades: "(i) alcanza un equilibrio en el que (ii) los precios corresponden a los valores del trabajo y (iii) el trabajo social se asigna a diferentes ramas de producción según la demanda social".[53]​ Bajo este modelo de producción Andrew B. Trigg concluye que, al contrario que en el capitalismo, "el pleno empleo del trabajo está garantizado por la ley de Say y el dinero es estrictamente neutral" para una economía multisectorial.[54]

La producción mercantil simple es parecida a la "pequeña producción de mercancías", donde el productor tiene la propiedad de los medios de producción y no contrata mano de obra asalariada (aunque "puede utilizar mano de obra familiar no remunerada"),[55]​ pero algunos marxistas diferencian que el primero es "es una categoría lógica, más que histórica o empírica" a diferencia del segundo (véase: Pequeña burguesía).[56]

Los debates teóricos sobre la producción simple de mercancías han atraído contribuciones de numerosos economistas, filósofos e historiadores a lo largo del último siglo. Este tema aparentemente oscuro tiene implicaciones importantes para diversas áreas de investigación: (i) la interpretación del método de Marx de análisis y su teoría del valor; (ii) la interpretación de la transición histórica de la sociedad precapitalista al capitalismo (y más en general, la historia social del comercio y la mercantilización y la evolución de las formas de valor económico); (iii) el llamado problema de la transformación; iv) comprender el colonialismo de asentamiento y la economía poscolonial; v) economía del desarrollo; y (vi) la economía de la transición del capitalismo al socialismo y al comunismo (la sustitución gradual de la asignación del mercado por la asignación directa).

Entre los contribuyentes a la discusión teórica se encuentran Mijaíl Tugán-Baranovski,[57]Nikolái Bujarin,[58]Karl Kautsky,[59]Rudolf Hilferding,[60]Oskar Lange,[61]Paul Sweezy,[62]Piero Sraffa,[63]Ronald L. Meek,[64]Helmut Reichelt,[65]Joan Robinson,[66]Isaak Rubin,[67]​ Roman Rosdolsky,[68]Maurice Dobb,[69]Ernest Mandel,[70]Robert Brenner,[71]Gerd Hardach & Jürgen Schilling,[72]Rodney Hilton,[73]Michio Morishima & George Catephores,[74]Jairo Banaji,[75]Richard Britnell,[76]Dimitris Milonakis,[77]John Roemer, Rolf Hecker,[78]John Weeks,[79]Hans-Georg Backhaus,[80]Ben Fine,[81]Wladimir Schkredow,[82]Nadja Rakowitz,[83]Christopher J. Arthur,[84]Arthur Diquattro,[85]Neil Davidson,[86]Kolja Lindner,[87]Howard Nicholas,[88]Octavio Colombo,[89]Prabhat Patnaik,[90]Anwar Shaikh,[91]Ellen Meiksins Wood,[92]Paresh Chattopadhyay,[93]Andrew B. Trigg,[54]Ian P. Wright,[94]​ Allin F. Cottrell, Paul Cockshott, Gregory John Michaelson & Victor Yakovenko,[53]Michael Heinrich[95]​ y Bill Jefferies.[96]

La tecnología digital moderna permite a las personas con habilidades digitales establecer su propio negocio, produciendo productos y servicios digitales, con un desembolso de capital relativamente bajo. Por lo tanto, la "producción simple de mercancías" podría convertirse no sólo en una categoría económica anticuada del pasado, sino también en un tipo de trabajo común en el futuro.[cita requerida]

Crítica

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Existe acuerdo entre los intérpretes de Marx en que la forma de valor, como parte de la teoría económica de Marx, presenta las estructuras y funciones de la sociedad capitalista productora de mercancías. El punto dominante de discordia es la cuestión de si el forma de valor debe representar también las etapas y fases esenciales del desarrollo del trueque -es decir, la prehistoria del capital moderno- (la intención de Marx) y si lo logra (si el forma de valor es verdadera). La división de los seguidores de Marx sobre esta cuestión justifica volver una vez más al principio de la unidad de lo lógico y lo histórico.

Engels argumentó explícitamente que la ley del valor marxiana se aplicaba también al intercambio simple, y que esta ley se modifica en el modo de producción capitalista cuando todos los insumos y productos de producción (incluidos los medios de producción y la fuerza de trabajo) se convierten en mercancías comercializables.[3]​ El economista y sociólogo alemán Werner Sombart criticó que históricamente en las primeras del capitalismo la ley del valor tampoco se mantenía. Como resume el economista austriaco Eugen von Böhm-Bawerk en La conclusión del sistema marxiano:

"[D]ebe haber rastros del hecho real de que antes de la igualación de las tasas de ganancia, las ramas de la producción con las cantidades relativamente mayores de capital constante han ganado y ganan las tasas de ganancia más pequeñas, mientras que las ramas con las cantidades más pequeñas de capital constante tendrán las tasas de ganancia más altas. De hecho, sin embargo, no hay rastros de esto en ninguna parte, ni en el pasado histórico ni en el presente."[97]

El socialista Alexander Parvus también señaló otros hechos históricos que "obstaculizaban la concepción de un valor de cambio general fundado en el tiempo de trabajo de los productores". El socialdemócrata Eduard Bernstein afirmó que "la formación del valor de cambio del trabajo y los problemas conexos del valor y la plusvalía no son más claros en esa etapa de la industria que en la actualidad".[98]Piero Sraffa tampoco estaba convencido de la aplicación de la ley del valor en sociedades preindustriales. Elizabeth Ellis Hoyt insistió: "No hay evidencia alguna de que los hombres primitivos hicieran valoraciones en términos de costos laborales. La observación de que 'el trabajo... es la medida real del valor de cambio de todas las mercancías' no encuentra respaldo en las prácticas de la sociedad primitiva".[99]

Nunca ha existido una sociedad que consistiera literalmente sólo en simples productores de mercancías. Sin embargo, la producción de mercancías simple es compatible con muchas relaciones de producción diferentes, que van desde el autoempleo donde el productor posee sus medios de producción, hasta formas de esclavitud, peonaje, trabajo por contrato y servidumbre. El simple productor de mercancías podría aspirar simplemente a intercambiar sus productos por otros con un valor equivalente, o podría aspirar a obtener una ganancia. Es decir, la producción mercantil simple no es específica de ningún modo de producción particular y puede encontrarse en muchos modos de producción diferentes, con diversos grados de sofisticación. No implica necesariamente que todos los insumos o productos de la actividad productiva sean mercancías comercializadas en los mercados. Así, por ejemplo, los productores de mercancías simples podrían producir algunos productos para su propio uso en su propia tierra, mientras comercializan otra parte de sus productos. Podrían comprar o intercambiar algunas herramientas y equipos, pero también fabricar algunos ellos mismos.

Interpretaciones

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Economistas marxistas han compartido la interpretación "lógica-histórica" de Engels, donde el objeto de la primera sección de El capital corresponde a la producción mercantil simple. Entre ellos están: Lenin, Karl Kautsky, Rosa Luxemburgo, Joseph Alois Schumpeter, Moisevich Rosental, Makoto Itō y Bolívar Echeverría.[11][100]

La interpretación de Marx y Engels del papel histórico del intercambio simple basado en la producción simple de mercancías ha sido objeto de considerable controversia entre los estudiosos marxistas. Los académicos han afirmado que Marx nunca tuvo un concepto de "producción simple de mercancías" porque no usó esas palabras.[101]​ Si eso es cierto, entonces parece que el concepto de Engels es realmente ajeno al pensamiento de Marx. Por ejemplo, el erudito marxólogo italiano Roberto Fineschi alega que Friedrich Engels no entendió la diferencia entre circulación y producción, por lo que Engels equiparó falsamente el concepto de Marx de "intercambio simple de mercancías" con "producción simple de mercancías".[102]​ De acuerdo con la interpretación de Rolf Hecker, por el contrario, Engels no equipara el concepto de Marx de intercambio simple de mercancías con la producción simple de mercancías, sino que reemplaza el intercambio simple de mercancías con la producción simple de mercancías.[103]​ Christopher J. Arthur afirma que nunca ha existido en la historia una economía o sociedad totalmente basada en la simple producción de mercancías, contrariamente a lo que (supuestamente) sugirió Engels.[104]

Joan Robinson rechazó la interpretación "histórica" de Engels al caer en "el argumento de los economistas 'burgueses' sobre cómo Robinson Crusoe igualó sus utilidades marginales" que el mismo Marx argumentó en contra. La ley del valor "se suponía que se aplicaba, no en un pasado idílico, sino en el mercado capitalista contemporáneo".[105]Louis Althusser escribe que Marx en los Grundrisse muestra que "el proceso de creación de un objeto real [...] tiene lugar y se realiza completa y exclusivamente en lo real [...], el proceso de creación del objeto de conocimiento, en cambio, tiene lugar entera y exclusivamente en el pensamiento, según una ley diferente, en la que las categorías imaginarias, que reproducen las categorías reales, no tienen el mismo estatuto que en la licitud del desarrollo histórico real, sino que tienen un estatuto que les es conferido por la función en el proceso de creación del objeto de la cognición".[106]

En el grupo de la llamada Nueva lectura de Marx, Helmut Reichelt sostiene que la ley del valor sólo se aplica cuando la sociedad entera está subsumida bajo la forma burguesa de la división del trabajo.  Engels pretendía dar una explicación coherente de la evolución y el desarrollo de la economía de mercado, desde sus comienzos simples hasta las complejidades de los mercados capitalistas modernos, pero sus críticos argumentan que no tiene en cuenta la transformación cualitativa de las relaciones de producción implicadas.[107]​ Según Michael Heinrich en El capital, tomo I Marx tomo la mercancía como "forma elemental" del modo de producción capitalista. Engels, sin embargo, toma la mercancía no como "las categorías más simples del modo de producción capitalista, sino de la producción de mercancías".[13]

Mario L. Robles Báez señala que Marx en Una contribución a la crítica de la economía política se refiere sarcásticamente a tal sociedad como “el paradise lost de la burguesía, en el cual los hombres aún no se hallaban enfrentados entre sí como capitalistas, asalariados, terratenientes, arrendatarios, usureros, etc., sino simples productores e intercambiadores de mercancías”. Las mercancías "en cuanto la forma predominante de la apropiación, sólo pertenecen al período burgués de la producción" y la ley del valor "presupone la sociedad de la gran producción industrial y de la libre competencia, es decir de la sociedad burguesa moderna”.[100]​ De igual forma en los Grundrisse dice: “La más simple de las relaciones económicas, digamos el valor de cambio, presupone la población, una población que produce dentro de determinadas relaciones; y presupone también un cierto tipo de familia, de comunidad o de Estado, etc. No puede existir nunca fuera de la relación abstracta unilateral de un concreto vivo y ya dado”.[100]​ El mismo Engels llegó a admitir en el Anti-Dühring que "en toda la sección de El Capital sobre el valor no hay ni siquiera una vaga alusión a que Marx considere aplicable también a otras formas de sociedad la teoría del valor mercantil, tal como está, o ampliada o restringida".[108]

Esta nueva interpretación anti-Engels es contraria a la visión marxista tradicional, que define una mercancía como un producto del trabajo y no (como hacen los teóricos académicos de la forma de valor como un producto de intercambio. De acuerdo con la visión marxista tradicional, el simple intercambio de mercancías presupone al menos que las mercancías sean producidas. De lo contrario, no existirían mercancías que pudieran intercambiarse. Históricamente hablando, el desarrollo del intercambio simple de mercancías reproducibles nunca podría ocurrir sin la producción simple de mercancías. Engels no sostiene que la ley del valor desaparece cuando el comercio de mercancías está regulado por los precios de producción, sino que la ley del valor se transforma y modifica. Se transforma, porque:

  • Mientras que originalmente (como ya lo reconoció Adam Smith[109]​) el valor de cambio de lo que un productor crea está regulado por su propio tiempo de trabajo físicamente necesario (con límites superior e inferior), al final lo que regula el valor de cambio de su producción es un costo de trabajo socialmente medio, es decir, un valor expresado como el nivel normal de precios que se le impone como una fuerza externa objetiva (como "una ley de la naturaleza"), independientemente de que su propio tiempo de trabajo sea mayor o menor que el promedio social normal.[110]
  • El simple intercambio de equivalentes de trabajo es reemplazado gradualmente por el intercambio más complejo de valores de trabajo desiguales, en el que los precios fluctuantes de mercado de los productos divergen sistemáticamente de los valores de los productos y su costo de oferta contiene una plusvalía formada en la producción.
  • Si bien originalmente las mercancías vendidas eran un excedente para las necesidades del vendedor, junto con la producción de subsistencia, al final la venta en el mercado de las mercancías producidas es la condición previa y el único propósito práctico de producirlas.

En lugar de postular una "sociedad de simples productores de mercancías", Engels se refería a la historia de la expansión gradual del comercio de mercancías junto con la producción de subsistencia a lo largo de miles de años, a más y más sectores de la vida económica, hasta que la producción de mercancías se generaliza y la mayoría de las mercancías se producen "por medio de mercancías" en empresas capitalistas que emplean mano de obra asalariada. El propio Marx había indicado brevemente este proceso histórico en su manuscrito Resultados del proceso inmediato de producción de 1864.[111]

La dificultad que tienen los críticos anti-Engels es que no pueden explicar de manera creíble qué regula el comercio de mercancías en la economía precapitalista, en la supuesta ausencia de la ley del valor, y cómo la ley del valor puede aparecer "de repente" de la nada, una vez que la mayor parte de la producción se convierte en producción de mercancías, a través de la expansión de los mercados. La única narrativa que tienen los críticos anti-Engels es que el capitalismo existe cuando existe el trabajo asalariado, es decir, cuando los campesinos y siervos son expulsados de la tierra y se ven obligados a trabajar por un salario de un empleador, para ganarse la vida. De alguna manera, una masa de empleadores aparece "de repente" de la nada para emplear a una masa de trabajadores desempleados en fábricas mecanizadas, a cambio de salarios. Pero no está claro cómo pudo haber sido el resultado de la situación que lo precedió. Sólo cuando se estudia la historia del trabajo se aclara y se resuelve este misterio. Mucho antes de la aparición del capitalista industrial en el escenario de la historia, ya se contrataban obreros asalariados, cuando los funcionarios del Estado primitivo pagaban a los soldados por sus servicios, los funcionarios de los templos empleaban obreros contratados y los terratenientes contrataban trabajadores agrícolas.[112]​ La primera huelga obrera de la historia escrita, registrada en un papiro llevada a cabo hace más de tres mil años por trabajadores de la construcción en la necrópolis real de Deir el-Medina en Egipto,[113]​ durante el reinado de Ramsés III (véase también huelgas de Deir el-Medina).[114]

En defensa de Engels, Holger Wendt argumenta que: “El mito de que el análisis de la forma del valor sólo se ocupa de la producción capitalista de mercancías ya desarrollada se contradice con el hecho de que Marx lo refiere explícitamente a las condiciones precapitalistas en todas las versiones publicadas”.[115]​ Wendt cuestiona el planteamiento de la Nueva Lectura señalando pasajes que en los que Marx transmite juntos el desarrollo conceptual e histórico.[116][117][118][119]Ben Burgis también ha defendido la presencias de la interpretación histórica del valor en Marx.[120]

Según Ronald L. Meek, en la historia hubo dos tipos de "precios de oferta": el que el productor considera sus ingresos como "recompensa por su trabajo" y el que considera como "ganancia de su capital". Solo bastaría con demostrar que la historia hubo "una transformación de un tipo de precio de oferta en otro". Esta es "la transformación histórica de la que la transformación lógica [...] debe considerarse como la contraparte".[121]

Dave Zachariah sostuvo que el "trabajo abstracto" es también "aplicable a todos los tipos de economías con una división social del trabajo a lo largo de la historia, no sólo cuando los bienes y servicios asumen la forma de mercancía".[122]​ En los Grundisse Marx sostiene que desde los tiempos de Homero el buey era medida de intercambio.[123]Georg Quaas examinó las "formas de valor" en la Ilíada de Homero, llega a la conclusión de que "el claro predominio del buey como expresión de valor... demuestra... que el ganado (macho) ya se había desarrollado como un equivalente general, y de hecho en medio de una diversa gama de bienes". En la época de la guerra de Troya, el mercado estaba más al nivel de una "forma de valor general C" que al nivel de la "forma de valor desplegada B", que Marx suponía (ver Forma de valor).[124]​ Al hacerlo, contradice la afirmación de Bertram Schefold, quien "es incapaz de descubrir en las epopeyas [de Homero] ninguna mercancía que ejerza uniformemente la función del dinero, a pesar de la preferencia por el ganado como patrón de valor".[125]

Ernest Mandel considera estas objeciones como una "confusión" en el análisis mercantil de Marx. Aunque es cierto que sería anacrónico un análisis capitalista de las sociedades antiguas con, ya que otros modos de producción regían en el pasado, existían pequeñas sociedades de campesinos o artesanos, donde predominaba la producción de mercancías en pequeña escala donde la ley del valor regía de "forma embrionaria". Similarmente, Mandel señala que de la misma forma que hubo rastros de leyes económicas capitalistas en sociedades precapitalistas del pasado también lo habrá en una futura sociedad postcapitalista en transición al socialismo. Mientras exista la producción mercantil la ley del valor seguirá rigiendo.[7]

Véase también

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Notas

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  1. El uso de la palabra simple no se refiere a la naturaleza de los productores o de su producción, sino más bien a los procesos de intercambio relativamente simples y directos involucrados, desde una perspectiva económica.[1]
  2. Una mercancía (M) es vendida a cambio de dinero (D) para comprar otra mercancía (M).
  3. Más en general, la ley del valor se refiere a un principio sociohistórico normativo de la crítica de la economía política que rige que el valor de cambio en los intercambios de productos generados por el trabajo humano es el tiempo de trabajo socialmente necesario empleado directa o indirectamente para fabricarlos o producirlo (véase: Teoría del valor-trabajo).
  4. El modelo es imaginario porque tal sociedad nunca ha existido en la historia; la producción mercantil simple siempre se ha combinado con otros modos de producción, y tan pronto como una economía de mercado alcanza cualquier tamaño, comienza a utilizar trabajo asalariado en la producción y cae bajo el dominio de las leyes de la acumulación de capital.

Referencias

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  76. Richard Britnell, "Commerce and Capitalism in Late Medieval England: Problems of Description and Theory". Journal of Historical Sociology, Vol. 6, No. 4, December 1993, pp. 359–376.
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  78. Rolf Hecker, "Einfache Warenproduktion" [1997]. Rote Ruhr Uni, 2024.[14] ((written for, but published in altered form in the (German) Historical-Critical Dictionary of Marxism, Volume 3, 1997).
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  91. Anwar M. Shaikh, Capitalism: competition, conflict, crises. New York: Oxford University Press, 2016, pp. 381-385, p. 387, pp. 424-425.
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  106. Louis Althusser: Für Marx. Frankfurt a. M. 1974, S. 124 ff.
  107. La validez de esta crítica es cuestionada, dado que Marx y Engels argumentan que el funcionamiento de la ley del valor se ve alterado por el surgimiento de la industria capitalista, precisamente debido a las cambiantes relaciones de producción. Algo similar ocurre en el comercio exterior, entre otras cosas porque el valor de mercado de un mismo producto puede variar en distintos países (véase el índice Big Mac).[19].
  108. «Engels (1878): Anti-Duhring - Sección Segunda: ECONOMIA POLITICA.». www.marxists.org. Consultado el 5 de noviembre de 2024. 
  109. Adam Smith, The Wealth of Nations, ed. Edwin Cannan. London: Methuen & Co., 1904, Book 1, Chapter 6, p. 49.
  110. “El gran mérito de Adam Smith es que, justo en los capítulos del Libro I [de La riqueza de las naciones] (capítulos VI, VII y VIII), donde pasa del simple intercambio de mercancías y su ley del valor al intercambio entre trabajo materializado y vivo, al intercambio entre capital y trabajo asalariado, a la consideración de la ganancia y la renta en general —en resumen, al origen de la plusvalía—, percibe que ha surgido una falla. Intuye que, de alguna manera —sea cual sea la causa, y no la comprende—, en el resultado real la ley se suspende: se intercambia más trabajo por menos trabajo (desde el punto de vista del trabajador), se intercambia menos trabajo por más trabajo (desde el punto de vista del capitalista). Su mérito reside en enfatizar —y esto obviamente lo desconcierta— que con la acumulación de capital y la aparición de la propiedad de la tierra —es decir, cuando las condiciones de trabajo adquieren una existencia independiente frente al trabajo mismo— ocurre algo nuevo: aparentemente (y de hecho, en el resultado) la ley del valor se transforma en su opuesto.” – Karl Marx, Theories of surplus-value, Part 1. Moscow: Progress Publishers, 1969, p. 87.
  111. Karl Marx, "Results of the immediate process of production", apéndice en: Karl Marx, Capital, Volume I, Penguin 1976; also available in Marx Engels Collected Works (MECW), Vol. 34, 1994.[20]
  112. Jan Lucassen, "Wage Labour", en: Karin Hofmeester & Marcel van der Linden (eds.), Handbook global history of work. Berlin: De Gruyter, 2018, pp. 395-408.
  113. El papiro se conserva en el Museo Egipcio de Turín, Italia.
  114. Ernest Mandel, "Why I am a Marxist" [1978]. En: The legacy of Ernest Mandel. London: Verso, 1999, pp. 232-259, note 24, at pp. 258-259; William F. Edgerton, "The Strikes in Ramses III's Twenty-Ninth Year", Journal of Near Eastern Studies, Vol. 10, No. 3, July 1951, pp. 137-145; Manfred Gutgesell, Arbeiter und Pharaonen: Wirtschafts- und Sozialgeschichte im Alten Ägypten. Hildesheim: Gerstenberg Verlag, 1989, pp. 83-97.
  115. Wendt, Holger. Der lange Marsch der "Neuen Marx-Lektüre". Essen. p. 48. 
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  118. Marx, Karl. «Contribución a la crítica de la economía política. Traducido por Marat Kuznetsov Editorial Progreso, 1989». «En realidad, el proceso del cambio de mercancías no surge inicialmente dentro de las comunidades primitivas, sino en sus márgenes, en sus fronteras, en los raros puntos donde ellas entran en contacto con otras comunidades. Es allí donde comienza el trueque y de donde penetra luego en el interior de la comunidad, ejerciendo una influencia desintegradora sobre ella. De ahí que los valores de uso particulares, que en el proceso de trueque entre diversas comunidades devienen mercancías -v. gr., esclavos, ganado, metales-, constituyan en la mayoría de los casos el primer dinero dentro de la propia comunidad.» 
  119. «Marx: El Capital, Libro primero, cap. 4, Transformación del dinero en capital». web.archive.org. 5 de septiembre de 2018. Consultado el 18 de noviembre de 2024. «También las categorías económicas antes consideradas llevan la señal de la historia. En la existencia del producto como mercancía están embozadas determinadas condiciones históricas. [...] Si hubiéramos proseguido nuestra investigación y averiguado bajo qué circunstancias todos los productos o la mayor parte de ellos adoptan la forma de la mercancía, habríamos encontrado que ello no ocurre sino sobre la base de un modo de producción absolutamente específico, el modo de producción capitalista. Esa investigación, empero, es extraña al análisis de la mercancía. Pueden existir producción y circulación mercantiles aunque la parte abrumadoramente mayor de los productos se destine directamente al consumo de los productores mismos, no se transforme en mercancía; aunque, pues, el proceso social de producción no esté regido todavía, en toda su extensión y profundidad, por el valor de cambio. La presentación del producto como mercancía implica una división del trabajo tan desarrollada dentro de la sociedad, como para que se consume la escisión entre valor de uso y valor de cambio, iniciada apenas en el comercio directo de trueque. Esa etapa de desarrollo, sin embargo, es común a las formaciones económico-sociales históricamente más diversas.» 
  120. Burgis, Ben (25 de agosto de 2024). «Sorry But It Does Seem Pretty Clear to Me That Marx Thinks Value Predates Capitalism». Philosophy for the People w/Ben Burgis. Consultado el 26 de febrero de 2025. 
  121. Meek, Ronald L. (1956). «Some Notes on the "Transformation Problem"». The Economic Journal. Vol. 66 (No. 261): 106. 
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Bibliografía

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  • Frederich Engels, postfacio del tercer tomo de El capital.
  • Ian Wright, "The Emergence of the law of value in a dynamic simple commodity economy", en Review of Political Economy.
  • Ronald Meek, Studies in the Labour Theory of Value. New York: Monthly Review Press, 1975.
  • Tom Brass and Marcel Van Der Linden (eds.), Free and Unfree Labour: The Debate Continues (International and Comparative Social History, 5). New York: Peter Lang AG, 1997.
  • Arthur Diquattro, "The Labor Theory of Value and Simple Commodity Production". Science & Society, Vol. 71, No. 4, October 2007, 455–483.

Enlaces externos

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